Chocolate… tan deliciosa y exquisita
variedad; que invade nuestros labios con tan solo posarlo en ellos, nuestra
garanta con tan solo derretirse, nuestro ser con tan solo saber que nos pertenece,
y nuestra piel con tan solo recorrer esa fragancia que minuciosamente visita cada
poro y que culmina en nuestro corazón; con esos sabores y texturas, que incitan
a pecar; ya sean amargos, dulces, claros, obscuros, suaves, ásperos, rellenos,
confitados, que irónico es saber que un trozo tan pequeño pero lleno de sabor
puede provocar pasiones desbordantes, risas interminables y prodigiosos sueños.
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