miércoles, 27 de febrero de 2013

Despedida Inesperada


Así como todo comenzó, de la misma manera termino. Era un domingo como todos los que suelen ir y venir, las actividades de ese día se realizaron sin ningún contratiempo, los comentarios de sueño y cansancio no se hicieron esperar y el desayuno más largo de la semana se degusto de una manera muy peculiar. Un extraño sonido se escuchó en una habitación, era el timbre de un teléfono y la voz que emanaba era de un extraño pero que a su vez era tan familiar y el dulce tono de su voz pude reconocer.

Se había formulado un encuentro furtivo, para que dos personas pudieran reencontrarse y conversar esos meses de ausencia. Las adversidades y los contratiempos tocaron la puerta y fue imposible esa cita, que no era de amor, pero que proyectaba un pacto más allá de la amistad. Ese encuentro fue consumado, no en esas circunstancias pero con una alegría y una sorpresa que ni un niño en día de reyes pudo sentir por el regalo deseado.

Al pasar de los días ese encuentro no fue el indicado, no fue el deseado, ni mucho menos el  esperado,  las cosas cambiaron y las circunstancias tomaron otro color.

Una tarde el encuentro era mi esperanza, mi ilusión y mi anhelo,  pero no conté que solo yo, no puedo hacer que un barco flote por sí solo. Las horas pasaron y todo se tornó más gris, la decisión estaba tomada, todo había terminado. Aún tengo presente en mi mente esas palabras tan dulces de cuidado, amor, búsqueda y cariño que dije a esa persona amada, ese nudo en la garganta que no pude evitar, esas lagrimas que por dentro sentía  pero que pude contener, esas caricias que mis manos expresaban y que sabía que serían las ultimas, ese aroma que es incomparable, esas canciones tan oportunas y esos besos llenos de nostalgia.

Que gran suspiro por tu ausencia, y consternación por tu despedida…